21 de marzo de 2012
Llueve, y como siempre no a gusto de todos.
Y siempre que llueve con fuerza me acuerdo de aquel momento en el que dejé Londres, me dirigía al aeropuerto había mucha caravana pues no dejaba de llover de aquella manera loca, llovía a mares, pero llovía y como siempre no a gusto de todos.
La lluvia de hoy me recuerda a aquel momento en que el que subí las bus para abandonar esa pequeña gran ciudad donde había estado compartiendo momentos increíbles con grandes personas, me senté sola, estábamos todos con los ánimos un poco caídos pues ya se había acabado ese sueño en el que vivíamos, y para no pensaren ello, me puse mis cascos, mi música, apoyé mi cabeza en el cristal y mientras sonaban mis canciones preferidas cerraba las ojos y pensaba en lo que vendría ahora. Pensaba en que cogería un avión que me llevaría un poquito más cerca de ti, que nada más llegar desearía llamarte contarte historias coger un tren y pasar el resto del verano junto a ti...
Hoy recuerdo todo eso, es un día como aquel de julio de 2011, pero esta vez no hay buses, ni caravana, ni aviones, ni llamadas, ni espera, no es verano, ya no espero verte, ni tampoco saber de ti... ya ni busco ni espero aquel día de julio, ni la causa ni la razón de porqué aquello quedó entre interrogantes quizás las gotas de lluvia de hoy o de mañana o de pasado me lo digan, quizá el tiempo, quizá la vida.... pero mientras eso llega solo sé que aunque a veces tiemble... estoy bien.
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